¿Por qué escribo para los niños?

 

¿Por qué escribo para los niños?      

 

«Escribo para niños porque amo ver sus caritas sonriendo cuando leen o escuchan mis libros».

Quiero creer que si no en todos, en uno que otro niño hice la diferencia en su día, cuando leyó o escuchó uno de mis libros, lo imaginó y viajó a un mundo de fantasía donde todo es posible, en el que los animales pueden hablar, los niños pueden hacerse invisibles o tele transportarse de un lugar a otro gracias a su amigo extraterrestre. Quizás soñarán con ser bomberos o se preocuparán cuando vean a una ranita porque aprendieron que está en peligro de extinción y no la cazarán. Cuidarán los bosques y sus animales y serán solidarios entre amigos. Aprenderán a ser felices cuando hacen las cosas con amor, o quizás solamente viajarán a un mundo de color para bailar con un tomate.

Mis libros les permitirán aprender valores como el amor, el respeto, honradez; cuidar de sí mismos, sus seres queridos y la naturaleza; aprender a ser niños de calidad haciendo pequeñas cosas y todo esto mientras se divierten.

Sueño que en el futuro viviremos en una sociedad mejor en la que no tendremos miedo de olvidar algo pues nadie lo tomará porque “si no es tuyo, es de alguien”; un lugar en el que los adultos serán tratados con el respeto que su sabiduría acumulada por los años se merece; seremos puntuales y “la hora ecuatoriana” será un mal recuerdo; y tendremos la capacidad de soñar y encontrar la forma de hacer realidad nuestros sueños trabajando con felicidad por conseguirlos.

Los niños viven en el presente y construyen su pensamiento, hábitos y fortalezas en el presente. Lo que pasa con ellos hoy es lo que es valioso. Poner esperanzas, ilusiones, deseos de seguir.  Darle las herramientas para crecer seguro y decidido.

Desde mi perspectiva, los niños necesitan desarrollar tres cosas en su vida para tener éxito y superar los obstáculos que se le presenten. Imaginación para concebir la solución, creatividad para saber cómo hacerlo y hábito a la lectura para encontrar la forma de hacerlo. Quiero aclarar que la palabra éxito tiene el alcance que el individuo le quiera dar de acuerdo a sus creencias y las metas que se proponga: emocional, financiero, educativo, cultural, social, etc.

En lo personal y respetando las diferentes posiciones al escribir, porque esa es la belleza de la escritura y sus diferentes estilos, prefiero escribir libros  bonitos con un final feliz, ricos en valores y con una narrativa que no sea agresiva o irrespetuosa.

La lectura de mis libros pretende despertar en los niños su imaginación y creatividad. Dos cosas inherentes en los niños que sin embargo por la realidad social y la cantidad de tecnología, cada vez están más dormidas.

La televisión, video juegos, redes sociales han ido ocupando el tiempo que anteriormente se utilizaba para imaginar y crear. Y no las rechazo pues son parte de nuestras vida y llegaron para quedarse, solamente las analizo. Pienso que estar expuestos a la tecnología que nos presenta en menos de 1 segundo cada imagen, no nos permite procesar sino simplemente asumir. No tenemos el trabajo de imaginar o crear, solamente interiorizamos. De aquí la importancia de propiciar momentos para imaginar y crear, y esto es la lectura. La lectura en su más puro sentido. Leer por diversión.

El hábito a la lectura depende de cómo el adulto introduce al niño en la lectura. La lectura no es un castigo, es un premio. No es una tarea, es un esparcimiento. No es gramática, es literatura.

“Soy sembradora de semillas de imaginación y creatividad y los niños son la tierra fértil en la que se da forma a las maravillosas aventuras que narro en mis libros”.

 

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